“Ya venimos,cariño”
De tanto golpear y no conseguir algo, el can de raza bóxer se
ha dado por vencido por unos minutos. Su larga lengua empieza a perder humedad
y su cuerpo empieza a sudar muy rápido. Se ha recostado en la parte menos
caliente del asiento posterior y llora despacio porque debe guardar energías
para respirar.
La espera se hace larga, los dueños de Figi fueron a
realizar las compras semanales para el hogar, se han olvidado que los 43 grados
de Francia no ocasionan los mismos efectos en los humanos que en los animales
como Fiji, un cachorro de 14 meses que siempre espera a la llegada de sus amos
con paciencia única.
Al encerrarlo en el auto se despidieron de él con un “ya,
venimos cariño” y una muestra de afecto que acostumbran hacerle. Fiji ya no soporta
más, su llanto no termina al igual que el calor en su cuerpo.
| Venta de mallas protectoras |
De pronto, una persona que pasaba cerca al coche se percató
del estado de Fiji y de inmediato llamó a emergencias para sacar al perro del
auto.
Los unidad de rescate de Barakaldo abordó el parque de
estacionamiento del Parking de Ikea y lo primero que hicieron fue utilizar un
martillo para romper la luna del carro. Finalmente más de 5 martillazos fueron
efectivos para acceder hacia Figi.
Varios de los transeúntes que pasaban por allí compraron
botellas de agua para refrescar a Fiji que había quedado deshidratado por la temperatura
internas que guardaba el auto a esas horas del día.
Lo atendieron con agua y suero , pero camino a la
veterinaria , su cuerpo no soportó aquella a exposición al calor por tantas
horas, Fiji dejó de respirar y los paramédicos dejaron de moverse cuando se
percataron de que aquel can marrón de rostro desalineado ya no estaba en el
mundo de los vivos.
Esta esta es una historia en base a hechos de la vida real,
se agregaron ciertos datos en base a una
noticia.



Comentarios
Publicar un comentario